Con la llegada del invierno llamamos seriamente la atención sobre un tema que más de una vez nos ha hecho pasar algún que otro susto: la hipotermia.
Algunos tenemos la ligera impresión de que si no estamos expuestos a las temperaturas de las altas montañas o climas realmente árticos no corremos el riesgo de padecerla: error. La hipotermia puede estar presente prácticamente en cualquier latitud, en tierra y en mar. Es uno de los mayores peligros al que podemos enfrentarnos.
Se puede evitar siempre y cuando vistamos la ropa adecuada y permanezcamos secos, bien alimentados e hidratados. La hipotermia se sufre cuando el cuerpo pierde calor más rápidamente de lo que es capaz de generarlo, hasta que nuestro interior no puede mantener suficiente calor para permitir que las funciones de los órganos internos se desarrollen con normalidad. Si no se remedia, la hipotermia causa la muerte.
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